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Calas en

Menorca

Todo un mundo por descubrir

De norte a sur, y de esta a oeste, Menorca te sorprenderá con cada uno de sus rincones.

En esta isla de posibilidades infinitas, déjate envolver por los paisajes paradisíacos del sur, la belleza salvaje del norte, sus imponentes acantilados, sus atardeceres de ensueño, su variada gastronomía y su increíble historia… Y es que aquí hay opciones para todos.

Los que prefieren el turismo de interior disfrutarán de la calma que se respira en sus encantadores pueblecitos tradicionales. Aquellos de blanquísimas viviendas construidas frente a pequeños embarcaderos, desde donde se podían vigilar las barquitas de pescadores que, aún hoy, se mecen al ritmo de las olas en un baile hipnótico.

Los más aventureros quedarán conquistados por los deportes acuáticos que se practican en cada esquina, por las rutas imposibles para descubrir lugares mágicos y por la vida nocturna de la isla.

Y para los amantes de la naturaleza, para los que disfrutan sintiendo la arena bajo sus pies y el viento en sus rostros… para ellos, toda Menorca será un sueño.

Un sueño con el más puro sabor del mediterráneo… Bienvenidos.

 

La gran desconocida

Mahón, como capital de la isla, se sitúa en su extremo oriental y es indudablemente palpable en ella su herencia inglesa (resultado de la dominación británica durante el siglo XVIII). Eso sí, sin perder nunca su esencia mediterránea.

Con esta mezcla, no es de extrañar que Mahón sea un hervidero de gente, paisaje e historia. En ella se esconde, como quien no quiere la cosa, el segundo puerto natural más grande del mundo, formado por un profundo entrante del mar en la costa.

Este ha sido el encargado de cincelar, a su paso, infinidad de calas de una belleza inusitada.

Mahón es arena y playa los días de sol. Es terraceo en las tardes de verano y es fiesta en las cálidas noches estivales. Pero también es la arquitectura de sus calles y la historia que alberga sus museos. Mahón es puerto y es mar, sí, pero también cultura y, ante todo, es vida. Una vida que no cesa ni en invierno ni en verano.

 

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